Miembro de la comunidad
Quiero compartir con ustedes algo muy especial. El Shabat pasado fue el primero que observé completamente, desde el encendido de velas hasta la havdalá. No voy a mentir, fue difícil al principio: no revisar el teléfono, no encender luces, no cocinar. Pero conforme pasaban las horas, sentí una paz que nunca había experimentado. Fue como si el tiempo se detuviera y pudiera realmente conectar con mi familia y con Hashem. Para quienes están dudando si dar el paso, les digo: vale absolutamente la pena.